sábado, 1 de febrero de 2014

Saliendo del área de confort

¿Qué hacer cuando estás en un bucle infinito de tu vida? Pues cambiar de país. En mi caso, de comunidad. A dos mil kilómetros de un pueblecito de Alicante se encuentra la localidad de Arrecife (Lanzarote). Un lugar que te venden como un lugar mágico para vivir. Veinte grados todo el año pero, hasta ahora, la realidad es bien distinta. En un mismo día sientes calor, frío, viento y lluvia. Capital de resfriados.
A parte del clima, la geografía es bien distina de la península. El basalto y demás rocas volcánicas imperan en el paisaje. Negro y agreste. Esto es lo que te encuentras. Y cualquier montaña es un volcán. Sitios donde te puedes tirar al suelo y succionar la energía del suelo.
Esta es la isla más antigua y, por lo tanto, la más erosionada. Es una cultura diferente. Al ser turística es reacia al cambio. Su modo de vida es el folklore, así que hay que adaptarse. Ante cualquier intento de cambio se dan media vuelta y se van. O te adaptas tú o te vas. Muy incompatible con el estilo europeo. Pero esto es una isla. Todo va más despacio. Sólo hay que pensar que cualquier cosa un poco fuera de lo normal es difícil de conseguir.
Pero la gente es cercana. Y eso es bonito.